Es una gran carga el callar los sentimientos.
En tu cabeza se oye un grito desesperado y de tu boca no sale más que silencio.
Siempre callas, una y otra vez. A menudo tus gritos se van transformando en pequeños minutos de lágrimas, que consiguen abrirse camino a través de tus ojos.
Silenciosas gotas, que una tras otra se deslizan por tu rostro.
Y luego callas. Callas otra vez.
Nadie te vio callar, y nadie te verá llorar.
2 comentarios:
JODER Bellisimo....
Gracias...
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