Hay acontecimientos en la vida, que no te das cuenta de lo mal que te han sentado hasta que pasan un par de días y te encuentras pensando en ellos.
De repente te das cuenta, de que algo que alguien te dijo, no te sentó nada bien, pero no lo sabías. Y entonces, ridícula, tardía e inevitablemente, te indignas.
Hoy llevo todo el día dando vueltas a uno de esos asuntos con efecto retardado.
Pues bien, me he sorprendido a mi misma llorando y con el pecho encogido, 3 días después de la ofensa, solo por no haberme parado a pensarla antes.
Si seré tonta...poéticamente triste y tonta.
0 comentarios:
Publicar un comentario