El pasillo estaba oscuro, y en la casa predominaba el inquietante sonido del silencio.
Sólo oía sus propios pasos, sus pies arrastrándose por el frío suelo de madera gastada.
Acarició la pared mientras andaba, hacerlo le daba seguridad, un apoyo en la oscuridad.
La puerta del salón estaba entreabierta, y se detuvo en el umbral de la puerta.
De pronto un recuerdo le vino a la cabeza, el recuerdo de él sentado en el sofá, el recuerdo de apoyar la cabeza sobre sus rodillas mientras él le acariciaba el pelo...recordó cuanto le amaba.Y sonrió.
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